Lo que cambia cuando el auto está armado con criterio
Cada decisión de armado se mide en la pista, no en el banco de pruebas. Estos son los puntos donde el trabajo previo se nota en el cronómetro y en la repetibilidad del cuarto de milla.
Motor armado por etapas, no de una sola vez
Antes de subir la potencia se define el bloque, los árboles de levas y el sistema de combustible. Recién después se suma el óxido nitroso en dos etapas. Así el motor aguanta pasadas repetidas sin perder presión ni temperatura entre largadas.
Óxido nitroso con control real de presión
El tanque se monta con soporte rígido y línea corta hacia el solenoide. Se calibra la apertura por etapas para que la primera mitad del cuarto no rompa tracción y la segunda empuje sin picos. La presión se monitorea en cada pasada.
Largada con sliks calientes y suspensión medida
El calentamiento de sliks y el ajuste de la suspensión trasera se trabajan juntos. Se registra telemetría en series de pasadas y se corrige dureza hasta que los primeros 60 metros salen parejos de una largada a la siguiente.
Frenado dimensionado para el cruce de meta
Discos y cáliper reforzados, balance recalculado sobre el eje trasero y un sistema de frenado auxiliar con liberación rápida. Se prueba el comportamiento a distintas velocidades de cruce para que el auto no se desestabilice al terminar la pasada.
Registro de cada pasada, no impresiones
Cada sesión deja planilla con presión de nitro, temperatura de admisión, tiempo de reacción y desvío en los primeros 60 metros. Con esos datos se decide qué tocar antes de la próxima salida a pista.