Quiénes armamos los motores y por qué lo hacemos así
Un taller, dos manos y una obsesión por el cuarto de milla
PYFO Drag nació en Dock Sud, entre bancos de prueba y bloques desarmados sobre caballetes. No venimos del mundo de las carreras de circuito ni de las exhibiciones: venimos del óxido nitroso, de los motores que hay que medir con micrómetro y de las planillas de telemetría que se llenan a mano después de cada pasada. Trabajamos con autos que arrancan con lanzamiento, calientan slicks hasta que el humo cubre media pista y cruzan la meta en menos de diez segundos.
Patricia Vargas Ramirez lleva la parte de gestión y trato con pilotos: es la que decide qué proyecto se toma y cuál no, porque un motor de mil caballos mal armado no se arregla con más presión de nitro. Daniela Ramirez Ramirez está en el banco de pruebas y en la pista, ajustando rampas de encendido y leyendo datos de cada pasada. Entre las dos sostienen un criterio simple: si no podemos repetir el resultado tres veces seguidas, todavía no está listo.
Para quién trabajamos
- Pilotos que corren cuarto de milla de forma amateur pero quieren números consistentes, no una sola pasada afortunada.
- Dueños de autos de calle que arman un proyecto de nitro para uso ocasional y necesitan que el motor aguante el maltrato.
- Equipos chicos que traen su propio block y buscan asesoría en admisión, árbol de levas y sistema de combustible.
- Gente que ya rompió un motor por exceso de nitro y quiere entender qué falló antes de volver a intentarlo.
No prometemos tiempos imposibles ni autos que funcionen para todo. Preferimos decirte de entrada qué se puede lograr con el block que tenés, cuánto margen real hay para subir la dosis y en qué punto conviene frenar. Esa franqueza es parte del trato: en el taller se discute con datos, no con entusiasmo.